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Cómo se elaboraban las momias egipcias

Momias egipcias y el embalsamamiento en el Antiguo Egipto

Las momias más antiguas de Egipto cuentan unos siete mil años de antigüedad.

El objetivo fundamental de la momificación era preservar el cuerpo del difunto que debía llegar incorrupto al Más Allá, a su otra vida. El espíritu (ka) debía reconocerlo y unirse a él.

En primer lugar se momificaban sólo los cuerpos de las élites y posteriormente de otras clases sociales.

También era frecuente momificar mascotas, como gatos y perros e incluso aves, cocodrilos o babuinos, para ellos se  utilizaba la misma técnica.

Tras el examen de miles de momias egipcias y teniendo en cuenta diversas fuentes antiguas y restos arqueológicos, conocemos las técnicas de momificación que varían según la época y según las clases sociales.

El proceso de momificación pasaba por tres etapas:

1.- En primer lugar el cuerpo era eviscerado. Se extraía la masa encefálica a través de las fosas nasales con ganchos especiales. Después se realizaba una incisión en el lado izquierdo del abdomen y se sacaban las vísceras. Tras  aplicar aceite de palma y perfumes se suturaba la incisión. Existía otro método que consistía en introducir en las cavidades corporales aceites y perfumes, sin eviscerar el cuerpo taponando los orificios y tras sumergirlo en natrón se retiraban los tapones para que salieran las vísceras putrefactas.

2.- El cuerpo era sumergido en natrón durante setenta días. El natrón es una especie de sal, un compuesto con un gran poder de conservación.

3. Transcurrido ese tiempo se envolvía el cuerpo con vendas impregnadas en sustancias resinosas y oleaginosas o simplemente se vendaba el cuerpo y se vertía resina caliente por encima (de ahí la dificultad de separar las vendas en los estudios actuales de las momias y también entre los ladrones de tumbas que desde la antigüedad buscaban los escarabeos, algunos de ricos materiales, que habitualmente se colocaban entre las vendas como amuleto para que protegiese al difunto).

Terminado el proceso, el cuerpo momificado era inhumado. Los faraones, sus familias y los personajes de la élite social eran introducidos en sarcófagos antropomorfos de madera pintada o piedra y colocados en tumbas excavadas en la roca, espacios relativamente amplios donde también se colocaba el ajuar. El resto de la sociedad, que podía permitirse el embalsamamiento, se enterraba en sencillas cajas de madera depositadas en nichos. Y los más humildes, sin embalsamar, con una mínima preparación del cuerpo, en el desierto.

momia egipcia en su sarcófago
Autor: Gérard Ducher

Las vísceras extraídas del cuerpo se exponían al sol, se envolvían en vendas impregnadas en betún y se guardaban en los vasos canopos. Estos recipientes estaban dedicados a los hijos de Horus, representaban los cuatro puntos cardinales y la tapadera tenía forma de la divinidad a la que se dedicaba. En el vaso con cabeza de hombre, Amset, se guardaba el estómago y el intestino grueso; en el vaso con la tapa de cabeza de perro, el intestino delgado; en el de cabeza de chacal, los pulmones;  y en el de la cabeza de halcón se guardaba el hígado. Normalmente el corazón no se extraía del cuerpo y se dejaba en su lugar, porque se consideraba la sede de los sentimientos, del pensamiento.

Las momias egipcias siempre han despertado una gran curiosidad y expectación, envuelta eso sí, en la mayoría de los casos, en una indudable morbosidad, que a veces ha ido más allá del interés por su estudio científico. De hecho, en el siglo XIX, inspeccionar una momia se convirtió en todo un espectáculo realizado ante un público de alta alcurnia que pagaba por contemplarlo.